Lo que escribo

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EN UN CAFÉ DE PARÍS

Falling Slowly (pon la música y disfruta…)

Está sentada frente a la calle. La brisa es fresca, quizá demasiado, se protege un poco más dentro de su chaqueta, se sube el pañuelo del cuello y sigue mirando el libro. No, no lo lee. Lo mira distraída para matar el tiempo, pero no es capaz de concentrarse en ninguna hoja. Es un libro que le gusta, que le ha acompañado en muchos viajes, pero aún así no tiene suficiente poder para distraer su atención del reloj. Ese reloj en su muñeca que mira intermitentemente cada poco, esperando que pase más rápido que el ritmo normal del tiempo. Qué curioso, el tiempo: vuela cuando lo quiere parar, y se detiene cuando quiere que pase.   …más…

Una ventana

una ventana01¿Ves esa ventana? Sí, ésa. La tercera hacia arriba, la segunda a la izquierda. La que está iluminada, sí.

No tiene cortinas. Y en este edificio no tener cortinas es lo mismo que tener un escaparate. Al menos está bastante alto y no se les ve con claridad.

Ahí vive esa pareja… sí, ésa que me encuentro a menudo en el ascensor. Ésa que ella es muy joven y él muy mayor. La gente por la calle murmura, y en el edificio hay comentarios: “Mira el viejo, seguro que ha dejado a la mujer por una jovencita”. Ella no sale mejor parada: “Una lagarta, estará con él por su dinero”.

Ellos saben que los otros hablan… claro que lo saben. Pero se ponen el mundo por montera y les da todo igual.

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Sentada frente a mí

sentada frente a mi01Estoy sentada frente a una mujer. Nos miramos con intensidad. Lleva tiempo observándome desde la distancia, haciéndose notar. No le he hecho mucho caso. Pero al fin aquí la tengo, sentada frente a mí. Me quiere contar su historia. Me deja ver en su interior… 

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