Colaboración con MalasMadres

malasmadresHace unos días que estoy pletórica: MalasMadres me ha dado voz en su blog y ha publicado un escrito que hice sobre la maternidad separada. Ya escribí sobre ello en mi propio blog aquí, pero quería darle una visión un poco más gamberra, con toques de humor y quitándole hierro, ¡y que llegara a más madres como yo! Aquí te lo dejo, para que puedas leerlo si no lo hiciste su blog.

Espero que te arranque alguna sonrisa y te anime si estás en una situación similar:

…………….

Llega un buen día en que te encuentras con que has empleado el tiempo en conseguir el “típico sueño americano”, bueno, europeo o quizá occidental: tus estudios, tu trabajo, tu novio, tu casa, tu boda, tus hijos, tu familia de postal… Pues eso, el típico sueño.

Malamadreando, claro, porque estás esperando a que entre el buenpadre por la puerta para decirle “hijo, aquí está tu padre; padre, aquí está tu hijo” para soltárselo y meterte tranquila 10 minutos en el baño (quien dice 10 dice 35, o todo lo que el buenpadre aguante sin derribar la puerta).

El tiempo pasa, y otro día, te das cuenta de que tu sueño feliz no es tan feliz, que a veces te parece un mal sueño, incluso por días se vuelve pesadilla, y tienes que gritar para despertarte a ti misma.

Cuando dejas de pensar a cada momento que por separarte tus hijos acabarán en el programa Hermano Mayor (un consejo: no lo veas; si estás pensando en separarte o lo tienes muy reciente, hazme caso y no lo veas, no tienes suficiente objetividad ahora para saber que eso no va a pasarte a ti), cuando tomas las riendas (o te las toman, para el caso…) y das el paso ahí que te encuentras: malamadre separada, con dos churumbeles y con una pila de problemas y de trabajo. Por supuesto, pasas tu etapa de duelo, de lamerte las heridas, no querer salir de casa, esa tendencia enfermiza de refugiarte en tus hijos, y claro, cuando no están no tienes en qué refugiarte, así que te pasas los días sin ellos tirada en el sofá, zapeando por canales infames y deprimentes, autocompadeciéndote y preguntándote qué vas a hacer con el resto de tu vida.

Pero, créeme de nuevo, sé lo que te digo: esto también pasará. Tendrás que esforzarte y poner de tu parte, pero pasará, y poco a poco (o de golpe, en plan revelación) te darás cuenta de que ser malamadre separada tiene ventajas, tienes fines de semana alternos libres y para hacer lo que quieras. ¿Cuánto años hace que no los tienes? Descubrirás que puedes emplear el tiempo en lo que te dé la gana: ir de compras, a la peluquería, pintarte todas las uñas a la vez, quedar con amigas, con amigos, con desconocidos, salir al monte, a conciertos, y si el ánimo acompaña buscarte un maromo que te suba el ego y te alegre el cuerpo. ¿Cuándo has visto esto en los últimos 5, 8 o 10 años?

Así que cada quince días, empaquetas a los buenoshijos con sus maletitas y un lazo, para que se vayan con el buenpadre, con sonrisa incorporada. Porque durante un par de días dejas de ser “mami”, o la “malamadre de”, y vuelves a ser una mujer hecha y derecha que dedica el tiempo a lo que le gusta.

Por el camino te encuentras con mucha gente que te mira de medio lado, en plan “madre desnaturalizada, no se queda triste sin sus hijos…”. Pues no, señores, no sé si soy desnaturalizada, malamadre, o simplemente persona, pero no me quedo triste cuando mis hijos se van con el buenpadre. Al contrario, siento una liberación, porque durante todos los demás días del mes, mis niños son míos, y son míos al 100%, porque no hay relevo en ningún momento del día, ni de la noche. Son míos para deberes, baños, cenas, cuentos, toses, mocos, juegos, besos y todo lo demás, bueno y malo. El buenpadre, que lo es, se encarga de todo al 100% igualmente cuando están con él, pero cuando están conmigo son todos para mí.

Así que cuando llega el fin de semana sin niños, aprovecho para descansar (dormir), disfrutar y ser yo (esa yo_mujer que a menudo queda relegada debajo de las montañas de trabajo de la yo_madre).

Porque el trabajo de madre es agotador y gratificante y un montón de aspectos positivos, pero       A G O T A D O R      , y en solitario más aún, y vas a necesitar de todas tus fuerzas y todos tus ánimos para poder con él, así que aprovéchate de esas ventajas (aparentemente un poco frívolas) de ser malamadre separada, cuando lleguen. Porque estar sin tus hijos es parte de la vida, igual que estar con ellos.

Sólo unas letras más para compartir mi mejor opinión (que no consejo… esa palabra es demasiado grande), desde mi experiencia, es ésta:

Sé feliz. Con tus hijos y sin ellos. Sé tú misma. Encuéntrate. Descúbrete. Acéptate y quiérete. Disfruta como madre, y también como mujer cuando no estén tus hijos. VIVE. No a la sombra de la maternidad, sino a la luz de ti misma.

Porque sin ellos no sería quien soy… pero no sólo soy con ellos (¡que reivindicar no es quejarse!).

yomalamadre