Las aventuras del cáncer

Hoy os vengo a contar una aventurita… cuando fui la semana pasada a la presentación del cuento “Las Aventuras del Cáncer” de El Crep de mi Vida.las-aventuras-del-cancer

Conocí a Vanessa… ¡ni me acuerdo cómo! La cuestión es que de alguna manera llegué a su Instagram y su sonrisa en medio de una situación taaaan difícil me impactó, así que fue todo una: de su IG a su blog www.elcrepdemivida.com que me leí casi del tirón, y a comentar sus fotos y por supuesto no parar de seguirla.

Por cierto, que quizá sea necesaria un poco de información adicional: Vanessa en su blog comparte cómo ha ido viviendo su lucha contra el cáncer de mama. Ahora sí cuadran las piezas, ¿verdad? Tener un blog lleno de energía y ánimos en esa situación tal vez no es de lo más normal…

El primer post que leí fue http://elcrepdemivida.com/de-nuevo-llego-el-dia-d/ donde contaba su tercera (¡tercera!) operación. Me puse al día en cuestión de poco, y desde entonces me emociona con cada uno de sus post, con su ánimo, su forma de vivir una enfermedad que, uf, ¡desde fuera es aterradora! Y seguro que ella ha vivido momentos aterradores, pero ahí ha estado, al pie del cañón, con un ánimo ejemplar.

Mientras lidiaba con operaciones y sesiones de quimio, no se estaba quieta -¡es una fuerza de la naturaleza!-, así que se propuso correr, pero no correr normalito, no… se propuso hacer el TRAILWALKER 2016, un paseíto de ¡100km nada menos! Se lo propuso… y lo hizo. Aún recuerdo la sensación de incredulidad y admiración cuando lo leí en su blog aquí . Esta mujer es imparable, admirable, y muchos otros –ables que no se me ocurren ahora.

Ha vendido tazas y pulseras, ha recaudado fondos con los que se han cambiado las camas de oncología y mejorado las salas de familiares del hospital… y entre medias, tuvo que inventar una nueva forma de contarle su enfermedad a sus hijos, unos mellizos riquísimos -Martina y Èric- que tenían que convivir con la situación, necesitaban información pero a la vez manteniendo su infancia feliz… así que Vanessa convirtió su enfermedad en una aventura, con pañuelos piratas, botones mágicos y superpoderes. Y plasmó ese mundo nuevo en un cuento infantil, Las Aventuras del Cáncer, ilustrado por Alba Barceló. Un cuento sencillo y tierno, bonito y totalmente orientado a los niños.

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A lo largo de este tiempo le he mandado más de un #abrazoreponefuerzas.

Pero cuando más me impresionó fue con este post donde contaba que se había sentido valiente durante todo el proceso pero que estaba muerta de miedo justo antes de entrar a la última consulta cuando le tenían que decir si todas las operaciones y tratamientos habían funcionado…

“Me creía valiente, pero valiente de verdad y capaz de plantarle cara a sea lo que sea que la vida me depare, me considero una persona muy racional, cero penitente (…) Y me creía valiente… hasta ayer.

Cuando llegué al hospital casi no me reconozco, sentí miedo de verdad, las piernas me temblaban, los ojos me iban a mil revoluciones y os prometo que no me puse a llorar en el interminable pasillo de oncología por pura vergüenza, parece ridículo pero no quería entrar en la consulta, temía que pudieran darme un mala noticia y… ahora no, soy feliz, para mí misma pensaba que si algo malo tenía prefería vivir con el desconocimiento.”

Y a mí me salió del alma… ¡¡¡VALIENTE!!! ¡¡VALIENTE el que tiene miedo y lo supera!! Precisamente por eso es valentía, ¿no? Si nunca tuviéramos miedo… no sería necesario ser valiente, simplemente haríamos las cosas y ya. Pero cuando el miedo aparece… cuando atenaza… cuando aterra y paraliza… cuando se extiende por cada uno de los nervios de tu cuerpo… entonces es un verdadero acto de valentía ser capaz de ANDAR, seguir adelante, respirar y encarar otro día.

Vanessa para mí es valiente desde la punta de su nuevo pelo rizado y rockero, hasta cada una de sus uñas. Valiente por seguir adelante con una sonrisa, por inventar un mundo nuevo para sus hijos, por no mirarse el ombligo sino mirar hacia afuera, por construir, por ayudar a otros, por seguir adelante y además ser capaz de iluminar alrededor… iluminarnos a muchos que la leemos con una expresión de incredulidad, conscientes de que si tuviéramos que vivir una situación así… querríamos ser como ella.

Cuando publiqué esta foto para ella en mi IG, ella me prometió un abrazo de oso si su cuento la traía a Madrid… ¡y vaya que si la trajo! La semana pasada presentó su cuento en la librería Muga  y allá que fui yo. Fue entrar y verla, y ese abrazo… ¡ay! ¡ese abrazo que se ha quedado para siempre en mi corazón! Me sorprendió tanta fuerza e intensidad, me sorprendió la situación porque no nos conocemos de nada más que de IG, me sorprendió porque ese abrazo me recargó las pilas (fue un verdadero #abrazoreponefuerzas para mí) y me tuvo emocionada toda la presentación de su cuento.

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Me costó contener las lágrimas en la lectura del cuento. Y puedo asegurar que estaba nerviosa como una chiquilla al pedirle que me firmara mi cuento.

Nos dimos varios abrazos más y me fui feliz. Realmente feliz. Durante esa hora y pico que estuve ahí se borraron las preocupaciones de mi mente (trabajo, niños, la vida…) y simplemente disfruté de la energía contagiosa que destila. Y le deseé de todo corazón felicidad, vida, salud y muchas muchas risas.

¡Y además me llevé el cuento firmado por los protagonistas de la historia! Sus tweens comestibles 😉

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Y aunque la protagonista absoluta de la tarde y de este post es Vanessa, no puedo dejar de decir que la ilusión se multiplicó por poder ver a LuciaBe  que presentó a Vanessa, y conocer a @mikinaranja, que si no lo conocéis, ya estáis tardando, un ESCRITOR con una sensibilidad fuera de lo normal. Aquí su blog.

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Feliz. Feliz de verdad.

Gracias por una tarde fuera de lo normal. Llena de extraordinario y de superpoderes.

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