Mi Mayor se hace mayor

Oli cumpleanos

Hace unos días fue el cumpleaños de mi chico mayor… hace uno año le escribí esto, ¡y lo siento cada año con la misma fuerza!

En esta noche mágica de San Juan decidiste venir. Antes de tiempo, ¡era muy pronto! Pero aquí te plantaste, estrenándonos tú como hijo y yo como madre. Eras tan pequeñito que te escuché llorar y no te volví a ver hasta 12 horas más tarde en una incubadora, ni tocarte más que a través de una urna, ni cogerte en brazos hasta el día siguiente. Tan pequeño y tan luchador.

Después de semanas de visitarte cada 3 horas en la UCI de neonatos -nunca les pude agradecer lo suficiente a todas aquellas ángeles cuidadoras lo arropada que me sentí en medio de ese torbellino-, ¡al fin te viniste a casa! Recuerdo el miedo de no saber si estarías bien sin el chisme en tu pie que decía que tu respiración era buena. La preocupación por si sabría qué hacer si algo te pasaba. Pero lo pusiste todo muy fácil. Tan frágil y tan fuerte. Tan pequeñito pero creciendo cada día.

Esta imagen es mi favorita de aquellos primeros días fuera del hospital, con body de prematuro que aún te sobraba por todas partes. Tú agarrado a mí como un koala. Mi cara de agotamiento -la maternidad es dura, intensa y preciosa, que dice mi amiga de besos y abrazos eternos-, pero relajada contigo en brazos.

Hace 9 años llegaste para descubrirme una nueva forma de vivir: como una mamá.
No es única ni exclusiva. No es perfecta ni maravillosa todo el tiempo. Pero es plena. Enriquecedora. Una aventura y un reto. Y es parte de lo que soy.

Mi niño soñador y creativo. Es un placer verte crecer y madurar. Estoy deseando conocer al muchacho-joven-adulto que serás. Me vas a encantar. Tú ya me encantas.