Mi moodboard de inspiración

moodboard yeem

Bien, ¡al fin lo he conseguido! Tenía estos deberes pendientes (junto con otros cuantos… ups) de mi curso de hello!creatividad #helloblogging, y al fin he encontrado el momento –con luuuuuuz- para juntar todas mis cositas y hacerles fotos. Con el móvil, que aún no tengo cámara réflex (aunque ganas me están entrando, ¡todo se andará!), y luchando para tener buena luz sin flash, no ponerme en medio, que no se vean de fondo las pelusas del salón … ¡jeje!

Y aquí está. Faltan cosas, sí, porque no he conseguido, sobre todo, una ramita de buganvilla fresca (ni de pega, que la he buscado en un chino, y nada). También tendría que haber sido previsora y haber impreso fotos, y así no tendría que jugar con los reflejos de mi tablet; pero bueno, he quedado satisfecha. Y al fin y al cabo, como yo misma, mi inspiración es cambiante aunque esté basada en unas cuantas grandes cosas.

Mi inspiración es… EL AMOR. Guauuuu, qué bonito me ha quedado, romántico, que suenen los violines… triliriiiii

Pero esa es la realidad. Mi inspiración principal es el amor que siento por varios mundos, que son mis hijos, mi Hombre, la familia, la lectura, la escritura, la música… hay más, claro que sí, pero esos son los principales.

No me tengo por una madre amantísima (aunque quiero MUUUUCHO a mis hijos), pero no soy la mamá tierra –dicho desde el cariño- que encuentra toda su felicidad en sus hijos. Esto me ha supuesto bastantes luchas, pero a estas alturas ya me conozco y acepto como soy (casi todo el tiempo). Por eso me gusta tanto la comunidad emocional de las Malasmadres, porque me veo identificada, me río de mí misma, y siento que no estoy sola. A lo que iba, que me disperso, es que en momentos de lucha como madre (no soy tan entregada como debería y bla bla bla), un día me dio por mirar a los pies de mi cama, y esto es lo que vi:

maternidad

Así que, aunque yo tenga mis comeduras de coco, la verdad es que soy una madre, la maternidad me marca, me mueve, me cambia y me guía. Soy muchas cosas más, pero soy una madre, y tengo pasión por mis hijos (pasión asesina, a veces, pero las menos). Me enorgullecen, me enternecen, se me cae la baba con ellos, sé que me pongo un poco ñoña incluso cuando hablo de ellos. Estoy feliz de ser su madre, y completan mi vida. No son mi vida entera, pero la hacen más completa y mejor (aunque a veces… ejem, qué dura es la maternidad, a veces es difícil ver positivamente todas estas cosas). Por eso me uní con fuerza –y con mis matices- a la iniciativa de Malasmadres (que en estos días toma un nuevo rumbo, pásate a mirar por su manifiesto #norenuncio) . Porque sin ellos no sería quien soy. Pero no sólo soy con ellos.


Así que ahí están, en el centro de mi moodboard, mis hijos. Sus fotos de bebés, koalitas pegados a mí, y esa escultura que me acompaña desde que nació mi Mayor.koalitas

 

Pero no sólo me mueve el amor por mis hijos… me inspira el amor por mi Hombre. Con mayúsculas porque no es un hombre cualquiera (qué voy a decir yo… ). Él me anima a ser mejor, me ha ayudado a conocerme, aceptarme y quererme mejor, me empuja hacia adelante, me ilusiona y apasiona, y la vida a su lado es más bonita. Como con mis hijos, no es mi vida entera… pero la completa, la ilumina y la llena de sabor. Mi amor por él está representado por el anillo que me regaló, especial porque es símbolo de nuestro compromiso, de nuestro “quiero estar contigo”. Y por un colgante que mandó hacer para decirme que soy su perla negra (yo, que me gusta ser exclusiva y no me conformo con ser una perla normal). Y por ese poema de Benedetti, Táctica y Estrategia, que un día nos dedicamos

tacticayestrategia

Me inspira y emociona la familia que formamos juntos. Una familia diferente, no al uso, con dos casas y tiempos en paralelo, pero no por eso menos familia. Me encanta ver a los 4 juntos, mi Hombre con mis hijos y el suyo, su hijo como un hermano mayor de los míos. Me inspiran a hacer cosas nuevas, a vivir aventuras y a contarlas, a aprender, y tiñen mi IG y mi blog con sus historias.

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¡También vas a encontrar las letras! Las que leo y las que escribo. Soy lectora compulsiva, engancho un libro detrás de otro, y he leído tantos, y tan vorazmente, que a menudo no recuerdo de qué iba un libro (lo que me permite el placer de releer de vez en cuando). Tengo que reconocer que en los últimos tiempos he dejado un poco de lado el papel, y leo mucho blog, historias cortas, poesía y escritos que comparten otros. Es otra forma de lectura que he descubierto y que también me gusta.

Y escribir… mi pasión desde muy joven, la de historias que tendré escritas, diarios, cartas, mails… es mi mejor forma de expresión, y es un amor reencontrado, olvidado por mucho tiempo. Por suerte no es rencoroso y me ha dado la bienvenida con los brazos abiertos: libretas, pluma, bolis, tablet, ordenador, móvil… cualquier soporte es bueno. Estoy aprendiendo a ordenar mi mente con lo que escribo, y a conocerme mejor. ¡Y a volcarlo aquí!

 

Y por supuesto, también tengo pequeñas inspiraciones, gustos que me remueven por dentro, y son muy especialmente la música y el monte. Es curioso, porque no practico ninguno de ellos tanto como me gustaría, pero cada vez que me pongo… me dan un chute de energía.

Estudié música de niña, toco el piano (me defiendo), y durante años ha sido otra forma de expresión. Hace ya mucho que no practico y lo tengo olvidado (espero que el día que nos reencontremos sea como la escritura y me perdone el olvido). Me emocionan los coros, las orquestas. Pero, más de andar por casa, me emocionan las canciones, las que suenan por la radio en un canal cualquiera cuando voy a trabajar en el coche. Hay canciones que me remueven por dentro, la melodía, una subida de instrumentos, lo que dicen: me intereso por buscar las letras que no entiendo, saber de qué hablan, las dedico, y las canto a todo pulmón cuando voy conduciendo (¡sola!). Tengo canciones especiales de cualquier estilo y época, y redescubro mucho con el paso del tiempo. Pretendo compartir por aquí canciones especiales, como ya he hecho en algunos post anteriores (Joe Cocker y Falling Slowly)

 

PeñalaraY la montaña… este año me escapé un día a subir Peñalara con un amigo, en pleno invierno, con todo el aparataje para andar por nieve. Madrugón de campeonato, porque si no llegas antes de que amanezca el parking está lleno y no puedes ni subir. Nos amaneció subiendo. Hicimos cumbre a media mañana. A mediodía estábamos de vuelta comiendo en Madrid con su mujer y mi Hombre. Seguro que si le preguntas, te dirá que no paré de repetir el subidón que me da la montaña, el viento en la cara, el sol, el frío fuera y el calor por dentro por el esfuerzo, las vistas, el aire puro, la libertad. No paraba de repetir que sentía mucho que me diera tanta pereza y subiera tan poco, cuando me compensaba tanto (por cierto… se acerca el invierno, ya hay que ir preparando las salidas de nuevo… )

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Hasta aquí mi moodboard, o colección de inspiraciones. Hay mil cosas más que me inspiran, como paseos con mi perro, charlas con amigas, mi familia, unos abrazos especiales de mi madre, algunas personas que aunque lejos, están cerca…

Mi Hombre me dijo, al ver la foto, que me define. Y es lo mejor que me podría decir.

 

Yo he hecho este ejercicio dentro de un curso pero… me ha resultado muy interesante, si te apetece, si tienes ganas, si te pica el gusanillo, te animo a que tú también lo hagas… ¿qué te inspira a tí?