Años sudor y lágrimas

Años sudor y lágrimas (me está costando)
reconocerme vulnerable.

Abrir la coraza,
mostrar las heridas,
enseñar el dolor.

Después de toda la vida
haciendo(me)
creer que soy
de hierro,
dar este paso no es fácil.

Y cuando dejo a la vista
el corazón
y alguien lo hiere,
se cierran a cal y canto
las puertas y ventanas
(otra vez).

Aún me queda aprender
que
aunque duela
tengo que dejar brillar
mi corazón.
A la luz del sol.

Manifiesto

¡¡Y no te olvides de ser feliz!! .

(que a veces se me olvida, de verdad, que a veces se me pasan los días corriendo como una demente sin pararme a disfrutar, que a veces no encuentro gusto en lo que hago, y que no puede ser eso) .

Manifiesto

Quiero seguir disfrutando, riéndome de todo y de mí misma, jugando y siendo feliz.

Comprando globos. Disfrazándome y paseándome ruborizada y con una risita tonta por la calle.

Ilusionándome como una adolescente al recordar un beso.

Cantando canciones a voz en grito en el coche y con mi ukekele.

Llorando con pelis y libros. Con agujetas por peleas de cosquillas con mis hijos.

Quedarme sin aire en medio de un ataque de risa con amigas.

Reir mucho. Vivir mucho.

Rosas marchitas

La foto no es exactamente “bonita”… pero son de estas imágenes que no puedo evitar pararme y dedicar un minuto a hacerle la foto, por la curiosidad y por la historia que imagino… ¿No os pasa? Algunas veces puedo ver la historia detrás de la imagen… y para mí esa es parte de la magia de la fotografía…

“Anoche discutieron, Alicia y Jorge. Alicia salió llorando del coche aparcado a la puerta de su casa. Jorge estaba tan enfadado que la dejó ir, no corrió detrás -como ella necesitaba-. Él piensa que si ella se va es porque no quiere estar con él. Alicia se aleja porque le duele estar ahí, pero le duele tanto o más la distancia entre ellos. No sabe con certeza qué desencadenó la discusión. Lo que es seguro es que fueron enganchando unos temas con otros e hicieron un hiriente repaso de todas las cosas en las que no ven la vida igual, magnificándolas hasta el infinito (en realidad la mayoría son simples ideas, posibilidades que quizá nunca se hagan reales). Desde fuera cualquiera vería lo absurdo de discutir por cosas que no les tocan, que no les afectan, que quizá jamás sucedan. Desde dentro cada uno ve su realidad, ofuscados por la frustración y el enfado, y no son capaces de parar. Al principio de la noche él le regaló unas flores porque Alicia aprobó en septiembre su asignatura más difícil de la carrera. Ella iba feliz con rosas en una mano y su novio en la otra, libre por fin de estudiar y robar tiempo a los planes juntos. Y terminar así… el mejor día de todos… Alicia salió del coche dolida, sólo podía alejarse y a la vez desear que él fuera por ella. No subió a casa. Se quedó sentada en el portal esperando sin esperar… ni siquiera sabía qué quería. Jorge -atónito- se fue, dolido por su rechazo. Arrancó el coche y pasó un rato vagando por las calles sin saber qué hacer hasta que al final se fue a su casa. Alicia no se dio cuenta al salir corriendo del coche de que sus preciadas rosas quedaron tiradas en el bordillo, donde yo las encuentro ahora…” .

(Para románticos y optimistas como yo: no os preocupéis, por la mañana se mandaron wasaps y al rato Jorge estaba de nuevo en la puerta de su casa para calmarla con un abrazo …)