Humo

Escribí en un papel todos mis miedos y lo quemé. Lo vi prender, arder en llamas rojas y vivas. Deshacerse en humo.
Me quedé observando hasta que se apagaron las ascuas y no quedaba rastro del fuego. Hasta que quedaron cenizas grises y frías. Cenizas que se deshacen al tocarlas, convirtiéndose en polvo.
Sé que volverá -el miedo- pero no será más mi dueño.

Velo tus sueños

Duermes.
Puedo ver los sueños colgarse de tus pestañas. Juegan columpiándose en ellas. Saltan, las usan de escala para bajar a tus mejillas. Tus sueños se pasean por la suave piel de tu rostro, se tiran por el tobogán de tu nariz, te cosquillean los labios. Se ponen frente a tu boca y se dejan despeinar por tu aliento. Brillan entre tus pestañas como gotitas perladas de rocío.
Yo te observo. Velo tu sueños y los animo a dejarte volar.
Hijo mío: duerme, sueña, vuela, vive y juega cuanto quieras. Mamá te vela.