comienzos

Primaveral

Es cuestión de tiempo.

Las gotas congeladas empezarán a derretirse.
Correrán arroyos donde hoy hay hielo.
La vida furiosa recuperará el terreno perdido
-cedido- al invierno.

Brotes aparecerán.
Breves flores.
La vida renacerá

…….           en primavera.

(ya está aquí,
es cuestión de tiempo)

 

#latidodeletras

Rosas marchitas

La foto no es exactamente “bonita”… pero son de estas imágenes que no puedo evitar pararme y dedicar un minuto a hacerle la foto, por la curiosidad y por la historia que imagino… ¿No os pasa? Algunas veces puedo ver la historia detrás de la imagen… y para mí esa es parte de la magia de la fotografía…

“Anoche discutieron, Alicia y Jorge. Alicia salió llorando del coche aparcado a la puerta de su casa. Jorge estaba tan enfadado que la dejó ir, no corrió detrás -como ella necesitaba-. Él piensa que si ella se va es porque no quiere estar con él. Alicia se aleja porque le duele estar ahí, pero le duele tanto o más la distancia entre ellos. No sabe con certeza qué desencadenó la discusión. Lo que es seguro es que fueron enganchando unos temas con otros e hicieron un hiriente repaso de todas las cosas en las que no ven la vida igual, magnificándolas hasta el infinito (en realidad la mayoría son simples ideas, posibilidades que quizá nunca se hagan reales). Desde fuera cualquiera vería lo absurdo de discutir por cosas que no les tocan, que no les afectan, que quizá jamás sucedan. Desde dentro cada uno ve su realidad, ofuscados por la frustración y el enfado, y no son capaces de parar. Al principio de la noche él le regaló unas flores porque Alicia aprobó en septiembre su asignatura más difícil de la carrera. Ella iba feliz con rosas en una mano y su novio en la otra, libre por fin de estudiar y robar tiempo a los planes juntos. Y terminar así… el mejor día de todos… Alicia salió del coche dolida, sólo podía alejarse y a la vez desear que él fuera por ella. No subió a casa. Se quedó sentada en el portal esperando sin esperar… ni siquiera sabía qué quería. Jorge -atónito- se fue, dolido por su rechazo. Arrancó el coche y pasó un rato vagando por las calles sin saber qué hacer hasta que al final se fue a su casa. Alicia no se dio cuenta al salir corriendo del coche de que sus preciadas rosas quedaron tiradas en el bordillo, donde yo las encuentro ahora…” .

(Para románticos y optimistas como yo: no os preocupéis, por la mañana se mandaron wasaps y al rato Jorge estaba de nuevo en la puerta de su casa para calmarla con un abrazo …)

Recuerdos del pueblo

Cada año vuelve. Ese pueblo y sus calles le llenan de recuerdos. Su abuela siempre le mandaba por naranjas. De niño le daba vergüenza entrar, y casi desde la puerta, hablando más bien para su cuello, pedía 4 naranjas, las del día (manías de vieja, pensaba, por qué no comprará un montón y así no me manda a diario). El tendero se las ponía en un papel y le daba las vueltas. Su abuela siempre le dejaba que se las quedase.
De chaval le gustaba la hija del tendero. Ella le miraba con tanta vergüenza como él desde debajo de unas espesas pestañas negras. Semanas más tarde la besaría apoyados en esa puerta, cuando la acompañó a casa a las 11 de la noche, la primera vez que quedaron con los amigos comunes. Su padre les pilló y no puso buena cara… pero prefirió que el nieto de la Antonia la trajera a casa a que volviera sola. Así todas las vacaciones. Montones de besos y caricias en la puerta verde, algunos interrumpidos por la voz del tendero que desde la planta de arriba llamaba a su hija.
Cuando comenzó el curso volvió a la ciudad y se escribieron un tiempo. Poco a poco las cartas fueron espaciándose hasta que dejaron de escribirse. Las siguientes vacaciones se trataron como amigos, como si nada hubiera pasado. Ella tenía un noviete. Él salió con otras chicas.
Muchos años después se encuentran en verano por el pueblo y se saludan, se presentan a sus parejas y los niños, incluso una vez los críos corrieron juntos por la plaza mientras él le contaba cómo estaba la abuela, ya muy mayor, viviendo con sus padres en Madrid.
La vida pasa, pero cada vez que ve esa puerta, se acuerda de las naranjas, las vueltas que le daba la abuela, los besos al amparo de la oscuridad y esas pestañas negras y espesas.

El dolor de un niño

frases de la vidaFrases de la vida de mi hijo Mayor:

El pasado es pasado y ha pasado, algunos recuerdos son tristes o malos pero este es el presente y hay que vivirlo

Hace unos días mi hijo mayor me dejó de piedra con esta frase. Veníamos en el coche charlando y me la soltó. La verdad, después de conseguir cerrar la boca abierta de la sorpresa, conseguí a duras penas contenerme y no decirle “pero qué recuerdos malos o tristes tendrás tú” y menospreciar sus sentimientos -y de paso una gran lección de vida que parece que ya está empezando a aprender…-. Por suerte, logré contenerme y le pregunté por esos recuerdos malos. Su respuesta fue que no los quiere recordar (ya seguiré investigando, no vaya a ser que tenga por ahí algo que le reconcome y le pueda ayudar…). …lee más!…