inspiración

Pequeña tristeza

Siempre he rehuido a la tristeza. No sé si por mi naturaleza optimista, me cuesta entenderla y mucho más verme reconocida en ella. Llevo toda la vida echándola a un lado y evitando mirarla, escondiéndola debajo de la alfombra -con las pelusas- y siguiendo adelante con mi vida happy…

A mi madurez, me sorprendo aprendiendo a reconocerla. No es una tristeza grande, ni profunda, quizá la palabra ni siquiera sea tristeza… pero es ese sentimiento… sabes cuál, ¿verdad? …lee más…

La petite danseuse de quatorze ans

Hoy soy una bailarina

(y quiero estar en París)

(dormir 10 horas)

(despertarme con las marcas de las sábanas en la piel)

(desayunar cruasans de mantequilla)

(ir en bici por Champs-Elysées)

(comer en mesas diminutas a pie de calle)

(subir a la Torre Eiffel)

(tomar café au lait al atardecer)

(pasear a orillas del Sena)

(“hacer el amor en nuestro nido”)

(y ser feliz a la francesa)

Velo tus sueños

Duermes.
Puedo ver los sueños colgarse de tus pestañas. Juegan columpiándose en ellas. Saltan, las usan de escala para bajar a tus mejillas. Tus sueños se pasean por la suave piel de tu rostro, se tiran por el tobogán de tu nariz, te cosquillean los labios. Se ponen frente a tu boca y se dejan despeinar por tu aliento. Brillan entre tus pestañas como gotitas perladas de rocío.
Yo te observo. Velo tu sueños y los animo a dejarte volar.
Hijo mío: duerme, sueña, vuela, vive y juega cuanto quieras. Mamá te vela.