Un día de regalo

¡Es año bisiesto! Pero esto ya lo sabemos desde hace mucho… pues una nueva perspectiva del año bisiesto que nunca me había planteado es que… tenemos un día de regalo.

Sí. Tan obvio y a la vez algo que pasa tan desapercibido.

En el mundo 2.0 se mueven mucho las mentes. Un montón de personas creativas compartiendo ideas. Y así, las bonitas de @camparinagreen @vicavp @mejorconcafe y @oliandmoli tuvieron la genial idea de aprovechar ese día de regalo para hacer planes disfrutones, y de paso compartirlos todos juntos con fotos el #mismodíamismahora .

Fueron calentando motores durante todo febrero, y especialmente los días anteriores. Creo que, como yo, todos estábamos pensando en los planes chulos del lunes por la tarde para poder hacer una foto y compartirla con los instamigos.

Y llegó el 29 de febrero. Mi 29 de febrero. Despertador, qué sueño tengo, posponerlo hasta el límite extremo para no llegar escandalosamente tarde, sacar al perro, ducha, despertar a los niños, vestirlos, comprobar mochilas, rímel en un ojo mientras uno se pone el abrigo, colocar mochila al otro, abrir la puerta, uy que se me olvida el rímel en el otro ojo, al coche, al cole, niños dentro y a correr al trabajo.

Entonces fui consciente de que había llegado el día de regalo. Un día de trabajo igual a los demás, pero quise hacerlo especial… hacía sol y conducía consciente del regalo del sol en la cara de camino al trabajo (después de todo el invierno conduciendo de noche, después de muchos días nublados). Conducía y pensaba en el plan disfrutón que tenía preparado para la tarde: dos horas de “novios” con mi hombre, sin niños, una pareja que disfruta un abrazo y una charla tranquila. Planeaba mi foto (tenía en la cabeza una foto de ese abrazo al vernos después del trabajo).

Cuando de repente… ¡zas! Golpe en el coche. Susto inicial, parar en el arcén, la otra conductora pidiendo perdón que no me había visto, chaleco amarillo, sacar los papeles, hacer el parte, revisar los daños, dime tu teléfono, lo siento mucho, llego tarde, … y continuar cada una por su lado, después de 15 minutos de estar paradas en un arcén, a las 9 de la mañana, con los dedos congelados. El frío no se me quitó del cuerpo hasta bien entrada la mañana. De regalo al mirarme en el espejo me encuentro dos calenturas en la boca, con la rabia que me dan… Mañana demencial de trabajo, reuniones, mails, llamadas, llegar tarde a todas partes, y por fin parar para comer. Una comida de compañeros regada de risas. Otra vez tarde demencial de trabajo, que debería haber acabado sobre las seis… y resulta que  todo se tuerce, me crecen los enanos, no puedo salir a mi hora, tengo que quedarme a seguir con unos temas urgentes, y un wasap de mi hombre que me dice que está igual, que no sabe a qué hora sale y que espera que nos podamos ver un rato… sigo enfrascada en mis informes y apagar mil fuegos cuando miro de reojo el móvil y me acuerdo de la instaquedada… son las 18:35 y no me había vuelto a acordar de que tenía planeado un plan disfrutón para aprovechar el día de regalo.

Abrí IG y me puse a ver todas las fotos chulas que iban apareciendo sin parar. Así que, intencionadamente, paré y me tomé unos minutos para mí: me saqué un kitkat de la máquina, me quité las gafas, y ya que yo estaba metida en un edificio de oficinas, me dediqué a disfrutar del sabor del chocolate en la boca  y de las imágenes de IG en los ojos. Me transporté a cada una de esas fotos, y disfruté en la distancia una merienda rica en un sitio bonito, un paseo por la playa, juegos en el parque, una carrera, una bengala, niños merendando, chuches, atardeceres, abrazos, risas infantiles, sobaos pasiegos, lluvia en las ventanas, una mascarilla facial, toboganes, un ratito de manualidades, paseos… desde mi mesa de oficina compartí todos esos momentos, me sentí cerquita de todas esas personas y realmente DISFRUTÉ.

momentodisfruton

Después, me volví a calzar las gafas y seguí con mi trabajo y el resto de la tarde normal y corriente. Bueno… casi, porque pude dar un abrazo breve a mi hombre (mucho más corto de lo que esperaba y mucho más tarde de lo planeado) antes de salir a la carrera a por mis niños. Y con ellos, también, decidí tener un ratito disfrutón, diferente a las rutinas de diario. Después de la cena, en vez de “dientes y a la cama”, me senté en el sofá con un hijo a cada lado ¡precisamente a ver fotos de IG! Mi mayor tenía muchas ganas de ver las fotos bokeh (otro reto genial de IG #52semanasparticular), y estuvo decidiendo sus favoritas. Mi pequeño mientras tanto se quedó dormido en mi regazo. Así, aunque retrasamos media hora el momento de acostarse, tuvimos los tres un ratito de disfrute especial, muy de día extra, para celebrar este 29 de febrero.

 

Metida ya en la cama, pensé en que en medio de un día reguleras, con muchas prisas, estrés, percances y cambios de planes, pude encontrar momentos de placer. Y si me fijo…  en cualquier día puedo encontrar momentos de disfrute, momentos normales que si los miro con otra luz, son especiales. Y puedo provocar sobre todo momentos agradables, cálidos, tiernos con mis hijos, con mi Hombre, con mis compañeros de trabajo, o incluso con personas que no conozco apenas.

Porque al final, ser disfrutón es un actitud, ¿no te parece?