Vacaciones de single

cumpleblog

¡¡¡Mi blog cumple un año!!!

Tal día como ayer lo lancé al mundo virtual, y  para celebrarlo… nueva imagen -¿gusta?- … y ¡post nuevo!

Pensando pensando… qué mejor que escribir sobre las vacaciones que acaban de terminar para mí… Pero no voy a contar dónde he ido (que sí que lo diré) ni lo que he hecho (que también), sino mi experiencia totalmente nueva con las vacaciones en solitario.

Porque sí, este año durante unos días, he experimentado por primera vez en mi vida irme de vacaciones sola. Quizá haya gente para la que es algo habitual, pero con la mayoría de las personas con las que lo he comentado, o no lo han hecho nunca, o ha sido algo excepcional. Ahora que está de moda hablar de vacaciones familyfriendly, dinkys y singles… ¡he probado este último tipo! Aquí te lo cuento… florecillas

 

A lo largo de mi vida he viajado con mis padres, con amigas, con grupos de colegas, con pareja, con familia, con hijos… pero en mis treintaytodos es la primera vez que viajo conmigo misma.

Fue algo bastante casual, apenas decidido unos días antes. En mis semanas de vacaciones con mis hijos (parte los 3 solos, parte de familia numerosa, parte con mis padres) coincidió un campamento al que mi Mayor va todos los veranos y que le encanta. Se pasa todo el invierno esperándolo. Además, este año era el primero que mi Pequeño por fin podía ir por edad. Me dio un poco de penita mandarlos al campamento estando yo de vacaciones (otros años ha coincidido que trabajaba), pero les pregunté y con toda la naturalidad del mundo me dijeron que ya estaban conmigo el resto de las vacaciones, que querían ir al campamento. Así, mi plan era estar por la zona esos días con mis padres y amigos…

Pero unos días antes, una noche bastante cansada después de rutas familiares de montaña y el cansancio que la organización supone, se me encendió una luz: necesitaba unos días de desconexión y relax, sin preocuparme por nada ni nadie. Y así sin pensarlo mucho busqué alojamiento y al día siguiente de dejarlos en su campamento, monté a Darko en el coche y puse rumbo a  mis primeras vacaciones sola (o casi, porque ¡mi perro vino conmigo!).

El lugar elegido: la Costa de Morte, un hotel rural cerca de la playa de Carnota, a poco más de una hora del campamento de mis hijos (por si acaso…). Además, el hotel San Cibrán cumplió todos los deseos que tenía de mis vacaciones ideales y que pensaba que no iba a poder conseguir: piscina, admiten perros, playa cerca y mucho que ver alrededor. No sólo cumplía todos mis requisitos sino que alguno incluso lo superó… la piscina es ¡¡climatizada!! Una gran idea en Galicia, donde si el tiempo no acompaña no hay quien se bañe en agua fría…

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Piscina San Cibrán

Fueron días donde pude hacer realmente lo que quise. Si estaba conduciendo hacia un lugar y por el camino otro me llamaba la atención… intermitente y nuevo rumbo. Si se me pasaba la hora de la comida y quería quedarme más en la playa… unas patatitas fritas y a seguir lo que me apeteciera.

Un poco caótico, sí -como soy yo-, pero así pude ver la luna llena desde el embalse de Ézaro a las once y media de la noche, pasar dos horas saltando de roca en roca en el Cabo de Fisterra, pasear sin reloj haciendo fotos a todos los detalles en el puerto de pescadores de Finisterre, improvisar una hora antes de la puesta de sol y conducir hasta el faro de Muxía para verla desde allí (las gaitas de fondo mientras se ponía el sol… INIGUALABLE). 

Ézaro luna 01.1

Luna llena en Ézaro

Fisterra 1.1

Fisterra

puerto01

Detalles de pesca

Muxía 02.1

Puesta de sol en Faro de Muxía

Me perdí por carreteritas mínimas de aldea en aldea y me reencontré en el mirador de As Paxareiras, toqué el ukelele en una playa desierta, me dormí una siesta mientras Darko se bañaba en la laguna de Boca do Río, me bañé hasta que se hizo de noche en la piscina del hotel y seguí con mi uke hasta que desapareció toda la luz en una cama balinesa. Me dí duchas largas y calientes a medianoche al volver a mi habitación, comí bocatas de chorizo (preparados de favor en un bar de carretera justo antes de cerrar) sentada en el sofá, me perdí por el MontePindo persiguiendo la puesta de sol. Conocí a Nacho Porto, un artista en cerámica que me sorprendió y con el que compartí dos horas de charla  inesperada…

As Paxareiras

Mirador As Paxareiras

Carnota uke 01.1

Ukelele en Carnota

Carnota 06.1

Paseos con Darko

En  definitiva V I V Í  sin preguntar, sin negociar

y sin renunciar a ninguna de las cosas que me apetecían.

 

¿Son estas mis vacaciones ideales? No diría eso… por supuesto que eché de menos… la puesta de sol en Muxía hubiera ganado mucho con el abrazo de mi Hombre. Los baños en Carnota habrían estado regados de risas con los niños. Mi Pequeño hubiera disfrutado de las aventuras por las rocas de Fisterre, y mi Mayor se hubiera embrujado con las gaitas al anochecer. Pensaba en ellos a menudo y deseaba compartir muchas de las cosas que estaba viviendo. Estoy segura de que volveré acompañada, porque vuelvo enamorada del lugar… pero la experiencia sola es muy recomendable y seguramente la volveré a repetir. 

Además ha sido una oportunidad de encontrarme conmigo misma… algo excepcional en la vida acelerada que -al menos yo- vivimos:

pararme a pensar, a analizar cosas y momentos, a ralentizar y relajarme, a recargarme… a escuchar mi voz interior y poner en orden cosas.

Este año está siendo muy intenso y necesitaba mirar con perspectiva algunas reacciones, algunos miedos y deseos, y darles el lugar que merecen. A menudo, en el día a día, en el estrés y el agobio, me quedo enganchada en sentimientos que me hacen daño sin saber bien por qué. En estos días he mirado a la cara algunas de esas sensaciones, las he entendido y las he ubicado donde corresponde, sin darles ni más ni menos importancia que la que les toca.

Te lo recomiendo si tienes oportunidad… ¿qué tal unos días contigo misma? 

Muxía 03

Puesta de sol en Muxía