Voy dispuesta a nacer

reflejo2Cuando estaba en primero o segundo de BUP se celebró un certamen de literatura en mi instituto. Durante varias semanas los pasillos se llenaron de cartulinas con escritos que profesores y alumnos pegaban. Algunos serían propios, muchos copiados, todos preferidos por alguien. Gané el 2º premio de relatos (lo mismo algún día lo publico por aquí, antes tengo que encontrarlo, leerlo, analizarlo, darle la aprobación y ya veremos…).

Yo copiaba en mi carpeta los que más me gustaban, y por ahí han estado guardados durante años. Algunos resonando de cuando en cuando en mi cabeza, memorizados. Otros olvidados por completo… hasta hace poco que rescaté un cuaderno donde los había copiado. Entre muchos, éste, que yo pensaba anónimo, pero googleando he encontrado que es de Mar García Lozano. Este poema se publicó en edición limitada en 1992 en su libro de poemas “Los Mercaderes”.

No sé mucho más, pero sí que estos 4 versos han estado volviendo intermitentemente a mi memoria durante los últimos… ¡uff! ¡más de 20 años! Han venido a mí en momentos en los que tenía que sacar fuerza de flaqueza, momentos duros en los que hacerme fuerte. Momentos de reencuentro conmigo misma.

Voy dispuesta a nacer.

Lava el aire, dispara tu fusil.

No olvides mirar debajo de mi piel.

Hay oro dentro.

Este es mi propósito para 2016. Después de las vueltas de la vida, las idas y venidas, los sueños cumplidos, los rotos, los olvidados por el camino, los reencontrados y los recién descubiertos. Después de unos cuantos años ya conmigo misma, no quiero olvidar lo que me hace sentir este pequeño poema, y que hoy me propongo tatuarme en el corazón:

Voy dispuesta a nacer.

Dispuesta a vivir, a crecer.

A aprender, a plantarme sobre mis dos pies, a enfrentar la adversidad.

A gozar los buenos momentos.

A caerme  y a volverme a levantar.

A aceptar la tristeza y gritar la dicha, a dolerme el alma, a reír hasta el ahogo.

A equivocarme a veces, a asumir las consecuencias.

Dispuesta a acertar, aun cuando no parezca que acierte; a gritar a mi soledad que no le tengo miedo, a abrazarme al amor y no soltarlo, a dejarlo libre cuando necesite volar.

Voy dispuesta a nacer.     Aquí estoy.     Y estoy dispuesta.

Y mira con atención bajo mi piel, porque todo lo que vivo, lo vivido y lo por vivir, dejará pepitas de oro dentro.