Y tú, ¿de dónde eres?

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Ayer fue la Fiesta Nacional en España, ¡día de la Hispanidad! Tengo estos pensamientos escritos desde hace tiempo, pero el día de ayer, con las banderas y el orgullo que ser española, hacen que me apetezca publicarlo hoy. Espero que lo disfrutes.

¿De dónde soy yo? ¿Dónde se asientan mis pies? 

En esta época de reivindicación de la identidad, parece inevitable preguntarse: y yo, ¿de dónde soy? Para mucha gente la respuesta es fácil: mi madre te dirá que de Sevilla. Mi padre también, aunque no nació allí y su madre no creo que se definiera como sevillana, sino manchega (mi abuela, que además tenía un fuerte carácter manchego, ¡no lo podía esconder!). ¿Y yo? Nacer, nací en Levante, pero circunstancialmente, en una pequeña ciudad que no conozco (he ido 2 veces y de paso) y que tampoco me llama especialmente la atención. Y desde que tenía 1 año vivo en Madrid. Ni siquiera capital, sino alrededores.

Mis amigos del colegio, cuando llegaban los fines de semana y vacaciones, se iban “al pueblo”. Y la verdad, yo tampoco nunca tuve pueblo. En Navidad y Semana Santa emprendíamos el largo camino a Sevilla. Recuerdo a mi madre cruzar el puerto de Despeñaperros y decir sonriente “ya hemos llegado a casa”. Y en el viaje de vuelta, de nuevo al terminar el puerto suspirar melancólica “hasta pronto…”.

Así que, si de niña me preguntabas, yo decía que era de Sevilla. Y es cierto que tengo querencia por esa ciudad y esa tierra. Mis raíces están allí, gran parte de mi familia también. Es la ciudad donde aprendí a moverme sola mucho antes que en Madrid. Cada Navidad cogía el dinero que lograba ahorrar y me iba al centro a comprar regalos para mi familia. Con 15 años probé la libertad durante el verano de la Expo´92, entraba y salía sola y con mis primos a la exposición, a tomar algo, al cine… libertad que ¡no duró cuando volví a casa! Me muevo por el centro de Sevilla mejor que por Madrid, y conozco más sitios para tomar algo, una buena cena y un paseo especial. Sin embargo… si hoy me preguntas, no, no soy sevillana.

¿Y soy de Madrid? Vivo al lado desde que tenía 1 año. He ido y vuelto a Madrid cada día desde que empecé la carrera y en todos mis trabajos (llevo 20 años con visitas diarias a Madrid). Ahora sí, lo conozco más o menos bien, me da gusto pasear y turistear por esta ciudad, pero me sigue pareciendo demasiado grande, demasiado laboral (será que la tengo relacionada con mi vida profesional). Me gusta, la aprecio, y cada vez descubro más cosas que me gustan de esta ciudad. Pero… si hoy me preguntas, no, no soy de Madrid.

Otra cosa es Alcalá de Henares. La ciudad en la que he vivido desde niña y en mi vida adulta intermitentemente (tampoco me voy nunca muy lejos). Ciudad universitaria, cuna de Cervantes, llena de rincones con encanto, donde convivían judería, barrio musulmán y cristiano en unas pocas calles. Donde me he criado, salido de fiesta, donde han nacido mis hijos, van al cole y vive mi familia. Creo que entonces, sí, diría que soy de Alcalá. Pero es un poco raro decir que soy de Alcalá pero no soy madrileña…

Así que vuelvo en bucle al mismo punto de partida: ¿y yo de dónde soy? ¿Tengo algún sitio al que volver, con el que soñar? El padre de mi Hombre dice que eres de donde te da de comer. Mis padres, ya jubilados, que podrían volverse a vivir a su Sevilla, se quedan viviendo en Madrid porque es donde vivimos sus hijos y sus nietos. O sea que eres de donde está tu gente. Según eso sería madrileña. Supongo que si tuviera que decidir es lo que sería. 

Me encanta la gente que es de un sitio, tiene fuertes raíces y un tirón innato, algo anclado a las tripas. Lo envidio, de hecho. Pero también me gusta sentirme a gusto vaya donde vaya, sin grandes nostalgias, descubriendo cada ciudad y lugar. Algún día adoptaré un lugar y seré de allí, aunque sólo sea para poder llevar a mis hijos “al pueblo”.

Pero… especialmente hoy, me gusta describirme como española y ciudadana del mundo 🙂 

Y tú, cuéntame, ¿de dónde eres?